lunes, 8 de noviembre de 2010

Televisión , más justa, más diversa y de mejor calidad

Hoy nuestro país debe pasar de la televisión análoga a la televisión digital, y lo que puede para algunos significar simplemente un avance tecnológico y una oportunidad económica, para otros significa en realidad la posibilidad de cambiar el modelo de televisión.

La implementación de la tecnología digital en la televisión marcará un avance en el nivel de desarrollo de nuestro país. Chile no ha liderado este proceso en nuestra región, más bien está en la fila de los últimos. Esto inquieta al gobierno y al parlamento, ansiosos de protagonizar la primera plana de diarios el día del apagón analógico.

El Gobierno de Bachelet dio el vamos a esta nueva era, enviando al parlamento, en Noviembre del 2008, modificaciones a las leyes que es necesario actualizar para la implementación de la TV digital. La carta gantt comenzó a marchar y los proyectos de ley fueron sometidos a comisiones de la cámara. La indicación del ejecutivo era legislar primero y luego definir la norma.
Sorpresivamente en Septiembre del 2009, estando los proyectos aun en tramitación, se anuncia la definición de la Norma Japonesa. Se ha invertido así el orden inicial propuesto.

El debate en el congreso, avanza lento y deja ver lo que desde el principio el ejecutivo no quiso asumir. No es posible legislar simplemente para garantizar la digitalización. Acá se nos ha presentado una posibilidad que va mucho más allá de habilitar las necesarias condiciones que permitan a los actuales operadores transmitir en forma paralela una señal análoga y digital hasta el apagón.

No se ha contemplado en la agenda de trabajo un diálogo más transversal y representativo.

El mayor diálogo que se ha establecido en este proceso ha sido con los representantes de los grandes intereses en la televisión digital. Los broadcaster y los fabricantes de la tecnología. Esto se refleja claramente en los proyectos de ley. A dos años de iniciado el trámite legislativo, los dos proyectos aun mantienen grandes distorsiones, que si no son reparadas, la televisión podrá tener la mejor de las calidades técnicas, y seguirá siendo un muy buen negocio para pocos y una oferta vacía de contenidos para muchos.

Lo que queremos finalmente es una Televisión , más justa, más diversa y de mejor calidad.

Esto implica realizar cambios sustantivos a los dos proyectos en discusión y se pueden resumir en dos grandes áreas. Por un lado, generar mecanismos que garanticen la desconcentración de los medios. Esto implica en primer término fijar parámetros programáticos para la otorgación de concesiones y no tan solo técnicos; y determinar con claridad la duración de las concesiones, eliminando la posibilidad de la perpetuidad. Abrir una real oportunidad a la existencia de nuevos operadores, no tan solo abriendo las concesiones, sino además implementando una política pública que fomente este sector e impulse su sustentabilidad económica y técnica.

Por otro lado es fundamental devolver al canal público su rol diferenciador con respecto a los otros canales. La misión de nuestro canal público es “Reflejar a Chile en toda su diversidad, contribuir a fortalecer su identidad nacional, y conectar a los chilenos en todo momento y lugar”. Esta misión requiere ser financiada por el Estado, porque una misión pública no puede estar en manos de los avisadores.

TVN, además, para cumplir con su misión, debe primero lograr cumplirla en su directorio. Necesitamos un directorio, que refleje a Chile en toda su diversidad, no solo en términos pluralistas sino también en términos culturales y sectoriales.

Chile se define como un país con plazo fijo hacia al desarrollo, acabamos de ser incorporados a la Ocde. Demostremos entonces ese nivel de desarrollo y generemos en esta oportunidad una oportunidad para todos los chilenos, no tan solo para los mismos pocos de siempre.

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