jueves, 4 de marzo de 2010

Yo, me sumo a la re-construcción de nosotros mismos.

La ola se ha llevado muchas personas dormidas, cada una de ellas soñaba algo en esos momentos. La tierra ha dejado abajo los techos, ha botado las fotografías de las paredes y se ha llevado la tranquilidad de la gente. Nuestro país se ha remecido con un terremoto.

Y a Chile se la ha caído la careta, la máscara, la fachada de país de la Ocde. Hemos sido desde hace 6 días nosotros mismos, esto es lo que somos. Y a Chile hay que reconstruirlo desde lo que somos.

Somos un país precario y contenido.
Somos un país mucho más cerca del sub-desarrollo que del desarrollo.

Un país desarrollado es aquel que ha comprendido el sentido de la prevención, es decir, es más rentable socialmente invertir en tecnología de punta en un país sísmico, que reconstruir un país. Un país desarrollado es aquel que ha comprendido que el Estado dicta normas, regula y fiscaliza y no uno que lamenta los edificios, casas, hospitales y carreteras mal construidos.
Un país desarrollado es aquel que comprende que los efectos de una catástrofe requieren de muchos años de inversión del Estado en su recuperación , desde una política social integrativa y no uno que promueve como política la existencia de una Teletón, dónde los empresarios hacen el gesto poniendo plata, pero siguen frunciendo el ceño frente a la regulación.

Chile, siendo el país más sísmico del planeta debiera dar cátedra de sismos. El Instituto sismológico de EEUU debiera tener pasantías obligatorias en esta sucursal. Sin embargo hemos dictado una cátedra de precariedad en nuestro punto más débil. Nuestro Estado no estuvo preparado. Nadie está preparado para una catástrofe, pero otra sería la realidad si la alerta de tsunami hubiese sido emitida 10 minutos después del terremoto, no desde EEUU, sino desde nuestro propio Instituto Sismológico.
Otra sería la realidad si las zonas urbanas costeras llevaran señal ética de evacuación de tsunamis, si a lo menos algunas escuelas u hospitales fueran arquitectura de emergencia y nuestros niños recibieran formación sobre terremotos y tsunamis.

La propia presidenta ha reconocido que el celular satelital que ella ocupa cuando viaja a zonas sin conectividad en tiempos de normalidad, no funciona bien. Con este porrazo se ha comprendido la importancia de tener buena comunicación satelital.

Y somos un país que ha creído que el mercado lo regula todo y que no es necesaria la intervención del Estado. Y sucede que ahora vemos cómo las constructoras no han sabido auto-regularse. Los Municipios, son más responsables que las constructoras, porque han sido ellos los que han dado el vamos a la habilitación de edificios hoy evacuados.

Y somos un país que dejó de comprender el sentido profundo de la Televisión Pública. Los resultados a la mano. TVN, nuestro canal de todos los chilenos, ha optado por las crónicas amarillas, musicalizadas con canciones de teleserie. Un Canal lleno de periodistas que se vanaglorian de ser los primeros o los únicos en estar en el lugar de los hechos, para registrar los primerísimos planos de mujeres llorosas, niños que gritan desconsolados y pedazos de cuerpos entre los escombros. Dónde está el Estado que marca las líneas editoriales sociales en circunstancias cómo estas? Porqué permitimos que los privados sí marquen sus líneas editoriales en las imágenes, y el Estado no?

Esto es lo que somos, nos duela o no así es. Y desde esto es desde donde tenemos que reconstruir. No sólo las miles de casas con camas limpias y dignas, no sólo las escuelas y hospitales, sino la integridad de las personas, la dignidad de los niños. El empoderamiento de los hombres y mujeres de nuestro país.

Esto sólo es posible con un Estado que crea en el Estado.
Esto sólo es posible con ciudadanos activos.

Yo, me sumo a la re-construcción de nosotros mismos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario