lunes, 31 de agosto de 2009

NAVIDAD Y MI SENTIDO DE IDENTIDAD

Hay un factor común en muchas de las películas chilenas de los últimos años, aquellas realizadas por la generación de los que bordean los 30, un poco hacia arriba y un poco hacia abajo.
Muchas de estas películas: Navidad, Sagrada Familia, Muñeca, 199 Recetas para ser feliz, En la cama, por nombrar algunas han creado un vinculo de referencia identitaria con un universo que está situado en algún lugar del imaginario colectivo globalizado.

No deja de causarme curiosidad que la realización del relato creativo de estas obras se base en referencias tan universales. Lo mismo me pasa con los cortometrajes de Pamela Espinoza, que trabajando la delicadeza de una fotografía llena de texturas, una dirección de arte cuidadosa que viste personajes literarios, y narra historias que se hacen cargo de la estética.

Hago el ejercicio de Reflexionar despojada de todo prejuicio (aquel que me indica instintivamente que el cine local es aquel que se hace cargo de la cultura local) y asumo que esta premisa responde a un ideario añejo, de otro tiempo, cuando el péndulo posicionaba al cine como un instrumento social. Sin embargo me pasa en lo personal que no logro sentirme identificada.

Finalmente la vivencia que resulta el ver estas películas, en lo personal pasa por un goce estético en algunos casos, donde disfruto de un plano pero no logro salir de allí modificada.

Tendrá esto que ver con la falta de un imaginario cultural nacional que nos enmarque el relato? Será esto producto de ese famoso “hoyo cultural”? o simplemente responde a la globalización de la cultura?

Pasará lo mismo en las artes visuales, en la música y la literatura chilena?

De todas formas estas son apreciaciones personales, que pesan poco frente al inmenso valor que tiene la diversidad en nuestras pantallas. Finalmente cada una de estas películas hace su aporte a la creación de identidad.

1 comentario:

  1. Me pasa lo mismo. Aunque parezca sesgado de mi parte por mi oficio, no son los temas los que impiden la permanencia de esos imaginarios , creo que es la manera de abordarlos: sin o escasa dramaturgia, sin que los conflictos afloren, como si los desgarros, la violencia implícita de las relaciones, las crisis no pudieran aflorar por obvio o "de mal gusto". Me acuerdo de Neruda: quién huye del mal gusto, cae en el hielo.

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